20090921

Buenas!

Saludos a todos los que paseis por aquí.
Antes de comenzar a publicar me gustaría comentar brevemente el título de este blog., ya que de buenas a primeras puede sonar un poco extraño o incoherente con lo que con posterioridad se irá publicando.

Ya Aristóteles proclamaba que el hombre es un ser nacido para vivir en sociedad y que sin la cual sería un animal o un dios, pero no un hombre.
Asimismo, muchos autores a lo largo de la historia, han defendido también que existen un conjunto de leyes de carácter natural, o divino, por el que nos regíamos sin posibilidad de contradecirlas. Todos hemos escuchado en más de una ocasión "es así porque es así" o que teníamos que soportar los actos con mayor o menor razón de los entes superiores, ya fuese el Estado, como profesores o empresas.

La Teoría del Pacto Social, o Contrato Social, iniciada por Platón y de la cual Hobbes fue el primer filósofo moderno en enarbolarla, defiende la tesis contraria. Afirma que el hombre nace libre, con todos sus derechos y libertades individuales, pero acepta ceder parte de ellos a la sociedad a cambio, y sólo a cambio, de la seguridad que ésta puede proporcianarle.

Hoy en día observamos como poco a poco todos los que tienen un mínimo de poder sobre nosotros se permiten limitar nuestros derechos y capacidades a cambio de nada. Dicho así suena un tanto brusco, si bien, al pararse a pensarlo nos damos cuenta de que estamos gobernados por una infinidad de leyes y normas que desconocemos y cubren cada aspecto de nuestra vida, desde el nombre que podemos ponerle a nuestros hijos hasta a la velocidad máxima a la que podemos circular "por nuestro propio bien", al igual que tenemos que aceptar cambios en contratos o subidas en los precios de las compañías eléctricas o telefónicas por ejemplo, ya que "es así y no hay nada que hacer".

Así pues, si el pretexto para muchas de ellas es nuestro propio bien, ¿no podríamos decidir también que somos lo suficientemente capaces cómo para decidir qué es mejor para nosotros? y si vemos que alguien nos cambia lo acordado sin razón alguna, ¿por qué no cambiar nosotros de compañía? Ya sé que la respuesta base es que un solo individuo no cambia el modo de actuar de las empresas, pero al menos es uno más que pasa por el aro.

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