Me gustaría comentar el artículo publicado por Fuckowski sobre la cancamusa.

Para hablar de este fenómeno en primer lugar habría que tratar de definirlo, así pues, podemos considerar que la cancamusa es una mezcla de prepotencia y desigualdad de información mediante la cual algunos autodenominados expertos tratan de hacer valer su palabra por encima de la del resto.

Por lo general sueltan su repertorio pseudotécnico a cualquier otra persona no muy versada en la materia, permitiéndoles ello mantaner su status de gurú. Por el contrario, en el momento que hace aparición alguien capaz de descifrar lo críptico de su argumentación, pasan automáticamente a defenderse mediante la crítica fácil o afirmando poseer información a la que el resto de expertos no tiene acceso. Motivos por los cuales en muchos casos los verdaderos conocedores optan por dar de lado al sujeto ate la incapacidad de razonar con él, permitiendo así que siga convenciendo de su capacidad a los que no conoce el tema en profundidad.

El fin de la cancamusa es convencer a la gente de la grandeza y genialidad de un producto en la mayoría de los casos inexistente, de manera que la propia gente sea la que lo impulse para, si hay suerte, darle forma y permitir que viva al menos efímeramente, si no, simplemente la empresa desaparece.

Casos muy conocidos de la cancamusa son, por ejemplo Terra o Fon. En el caso de Terra, los que siguieron las noticias o la bolsa vieron como el valor subía exponencialmente, por lo que la gente seguía comprando a mayor precio sin tener claro qué era exactamente, y pasó lo que tenía que pasar, llegado un punto la gente consideró que era hora de saber en qué consistía esa mina de oro y al ver que no tenía una base real comenzaron a vender en cascada hasta casi tocar fondo. El caso de Fon, más reciente, consistía en vender un módem que garantizaba la capacidad de conectarte a internet en cualquier parte del mundo. Dicho sistema se basaba en que si todo el mundo tenía un módem Fon todos los usuarios tendrían derecho a acceder a los de los demás a cambio de permitir que otros Fon accediesen al suyo. El problema fundamental es que para que la idea funcione todos tienen que creer en ella y comprarse un módem Fon, ya que si la gente no está convencida y prefiere pagar uno normal, los pocos que adquieran el Fon no tendrán quién les deje conectarse a sus aparatos.

En mi opinión, si Enrique Dans se ha comportado cómo Fuckowski dice que lo ha hecho, se merece la crítica vertida contra él. Si bien, yo no me siento menos hombre por reconocer que no sé lo sufiente sobre este tema concreto y sus ponentes cómo para aceptar al propio Fuckowski como gurú y a Dans como cancamusero. Ahora bien, tal y cómo se presenta y por la forma de plantear sus argumentos cada uno me decanto a suponer que el autor del artículo tiene la razón.

La gran pregunta es, ¿Sería posible evitar que sigan apareciendo cancamusas?, la respuesta no es tan fácil. Si a las empresas online se le exigieran los mismo requisitos que a una física seguramente habría menos, pero la velocidad con la que las figuras se crean y modifican en internet esto es complicado. En mi opinión, podría controlarse en cierta medida si para que a una empresa digital se le permitiera recibir donaciones u otras formas de capital externo se le exigiera una auditoría previa en función del tipo y el volumen esperado. También ayudaría un control del modelo de negocio o un análisis de viabilidad.
Reconozco que estas opciones son costosas y, en ocasiones, lentas, pero antes de jugar con capital ajeno sus creadores deberían invertir el propio, si tanta confianza tienen en su modelo de negocio.

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