Últimamente están aflorando cada vez más tipos de "libros digitales" que tratan de ir comiendo terreno poco a poco a los libros en el clásico soporte de papel.

Pese a que muchos consideran que la sensación de coger, leer, e incluso oler, un libro tradicional no puede compararse con una pantalla retroiluminada he de reconocer que estos dispositivos presentan algunas ventajas sustanciales dignas de desbancar al papel.

En primer lugar, al digitalizar la información se haría más accesible a todo el mundo, incluso obras de bajo tiraje o muy específicas, como por ejemplo las tesis, podrían estar indexadas mundialmente y al alcance de todo el que estuviera interesado en el tema. Siguiendo esta idea también lograríamos conservar aquellos textos que se pierden a lo largo de los años, seguranmete todos alguna vez hemos tratado de encontrar un libro del que oímos hablar tiempo atrás o se referenciaba en otro sitio, para terminar descubriendo que la editorial quebró llevándose los derechos a la tumba, ya no consideran rentable reeditarlo o, simplemente, los libreros cercanos nunca han oído hablar de él.

Otra gran razón por la que considero que supondrán un gran avance es el propio hecho de que para su publicación no se necesita papel, ni tinta, por lo que le daríamos un buen respiro al consumo de árboles a la vez que evitamos un gran consumo de cloro y otros blanqueantes altamente tóxicos . Y mantengamos siempre presente el apartado económico, los costes de publicación caen en picado.

...y esto nos lleva al tercer motivo, costes de edición practicamente nulos + difusión digital = La verdadera difusión del conocimiento. Si lo que se quiere es que la cultura, o al menos los libros, llegue a todo el mundo una red digital que recopile todo lo publicado y permita a las personas acceder a ello dónde y cuando deseen.
No, tranquilos, aunque lo parezca no he tenido un brote solidario, ni menos (seguramente) las grandes empresas que respaldan los ebooks. En ningún momento se hamdicho que todo esto fuera gratis. Ciertamente ahora sí están colgados por iternet de forma legal muchas obras que ya no pagan derechos de autor, ay sea por tiempo o consentimiento, pero esto no tiene porqué se así para todo.

Los ebooks, de salir adelante, implican que cada persna del planeta es un comprador potencial de una terminal, llegado a este punto Amazon parace tener cierta ventaja, pues ya esun sistema de venta de libros online, pero google tampoco le andaría lejos. Con un catálogo tan grande y contando que el precio de venta mínimo son los derechos de autor, las editoriales digitales podrían jugar con márgenes de beneficio de varias veces el coste del libro. Visto de esta manera ya no suena a obra de caridad, pero aún así creo implica un beneficio mutuo bastante grande.

El último, pero no menos importante, de las razones que ayudarían a su comercialización es el peso. Si no hay papel, ni tinta, ni tapas y todo lo que queda es un archivo digital el peso total de, por ejemplo, todos los libros de texto y manuales que hemos usado desde la guardería hasta terminar la universidad no superarían el peso del ebook vacío.

Bueno, no sé como me las arreglo para tratar de hacer un comentario sobre un tema y escribiendo una sábana entera por los dos lados. Así que trataré de terminar de forma breve con mi opinión personal.

Aunque últimamente no le dedico tanto tiempo como me gustaría a los libros impresos he de reconocer que yo no me siento igual al leer de una pantalla, pues a parte de la información contenida considero que existe cierta belleza en leer con calma un buen libro, sintiendo nervios cada vez que pasas la página preguntándote qué pasará, notando sin querer como los ojos se te desvían a la página siguiente a la que estás por pura curiosidad o, simplemente, recordar con nostaliga capítulos de los libros que ya has terminado cuando miras por casualidad hacia la estantería

El soporte, al igual que el contenido, tiene su propia grandeza. Puede que no sea para todos igual, pero seguro que muchos recuerdan con cariño los cassetts grabados de la radio que poniamos mil y una veces o los vinilos, de los que muchos defienden que se escuchan mejor que los CDs, entre otros muchos casos de objetos que la mayoría considera ya obsoletos pero que para muchos son el marco de nuestros recuerdos.

1 comentarios:

C.D. dijo...

Este verano he donado a una biblioteca pública de Salamanca aproximadamente 1200 libros... Estaban por todo el suelo, la casa, los armarios, cajas en el garaje, y por más que los amase, no había manera humana de tener tantos. :(

Me duele en el alma decirlo, ya que adoro los libros en papel, pero creo yo que si Amazon se decide a comercializar el Kindle en Europa, tengo claro en qué se va a invertir mi sueldo de becaria :P

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